International Architecture Magazine
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El Proceso Creativo. Una Conversación con Héctor Barroso, por Hugo Sánchez.

Entrevista Héctor Barroso Hugo Sánchez


Fot.: Jesús Granada.

El proceso Creativo
Una Conversación con Héctor Barroso

por Hugo Sánchez

Texto publicado en El Croquis 213 Taller Héctor Barroso 2015 2022

 

Hugo Sánchez: Conocí a Héctor Barroso hace poco más de 15 años, en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Anáhuac, en Ciudad de México. Más tarde, seguí tratando con él, también en el ámbito profesional. Héctor nos ha invitado a colaborar en el diseño del paisaje de no pocos de sus proyectos, así que he podido involucrarme en el proceso de diseño de sus obras, en cada una de las cuales se ha ido fortaleciendo nuestra amistad, arraigada de algún modo en sus jardines. No puedo decir, como suele ocurrir en estos casos, dónde en nuestra relación personal empieza el afecto y acaba el trabajo, pues nos une no sólo una sólida amistad, también una visión compartida de la arquitectura. El modo en el que se llevó a cabo esta entrevista es elocuente de la forma en la que nuestra relación ha ido creciendo: a caballo entre el trabajo y la amistad, en encuentros de ida y vuelta, cálidos, abiertos, cercanos aun en la distancia, y practicados todos ellos sin prisa y con buen ánimo. La mayor parte de las sesiones que armaron esta conversación tuvieron lugar en su oficina, en el barrio de la Condesa, en CDMX, un lugar que transmite más la sensación de ser un tranquilo pórtico —mitad interior, mitad patio—, habitado por plantas, objetos personales, croquis y maquetas de trabajo en ordenado desorden, que el estudio de un arquitecto.

Héctor, un profesor de la universidad, Humberto Ricalde, muy querido nuestro, insistía en recordarnos que la arquitectura es, ante todo, un proceso reflexivo: "Cuando construyes, te construyes", nos decía. Un proceso en el que al hecho de construir materialmente un proyecto se le sumaría, al tiempo, una labor de construcción personal, propia.

Héctor Barroso: Sí, es verdad. Y de esa afirmación yo destacaría dos aspectos, uno individual y otro colectivo. En el ámbito individual, porque ponía el acento en la constante reflexión en torno a uno mismo y a su trabajo, en la capacidad de aprendizaje que acompaña nuestros errores. Una oportunidad que puede transformarse en conocimiento, y ayudarnos a construir la siguiente obra con el bagaje de desaciertos ya aprendidos de la anterior. En definitiva, no otra cosa que entender la arquitectura como un acto introspectivo: el de voltear nuestros errores y aciertos, reconocerlos y volverlos experiencia. Y en lo colectivo, allí donde la arquitectura adquiere mayor relevancia, su afirmación nos invitaba a pensar la arquitectura como un elemento potencialmente constructor de la sociedad. Y esto es verdaderamente valioso —aunque, lógicamente, esa construcción no dependa exclusivamente de la arquitectura—, porque entender que hacer uso de la eficacia y del potencial de un edificio para tener la oportunidad de construirnos como comunidad y como seres humanos, es relevante. A ello se sumaría que, en nuestro país, México, es necesario impulsar la construcción de espacios colectivos, dignos y democráticos, donde nos reconozcamos como sociedad tolerante, incluyente, igualitaria, con los mismos derechos para todos.

HS: Es verdad; pero ocurre, a veces, que la gente es el reflejo de la ciudad construida y no al contrario.

HB: En mi opinión, la arquitectura que vale la pena es, sencillamente, aquélla que influye positivamente en la vida de quien la habita, interviniendo con beneficio tanto en la esfera individual como en la pública, y, en especial, en el ámbito urbano.

HS: En esa construcción propia que comentas, ¿valoras como arquitecto el proceso de repetición y de perfeccionamiento que pueda conllevarte? ¿O prefieres evitar las zonas de confort?

HB: Considero esa construcción como un proceso. Y un proceso, para mí, nunca debería ser lineal. Porque todo lo que vas haciendo, todo lo que vas aprendiendo, lo que vas experimentando, tus errores, etcétera, se va quedando en tu memoria, grabado en el disco duro, y ocurre muchas veces que todo ello vuelve de manera accidental, pero otras muchas tras recordarlo, tras buscarlo, tras perseguirlo afanosamente. En todo caso, lo que realmente me interesa, más que la innovación o el perfeccionamiento, es la investigación —por supuesto, de los materiales, también de cada lugar allí donde trabajemos—. Y después, sí, puede asaltarme algún momento, alguna memoria; puede llegar alguna reflexión específica de proyectos anteriores, volver a sonar algo de algún otro proyecto que se dibujó o se construyó. Por eso, me interesa entender qué efectos tiene la arquitectura en mí, de qué modo me influye, porque si bien la construcción física, material, al final se queda al margen —toma una vida independiente, ajena a nosotros— la construcción interior nos queda, permanece en nosotros, como individuos y como sociedad.

 

Texto completo publicado en El Croquis 213 Taller Héctor Barroso 2015 2022. Disponible en nuestra web en versión impresa y digital.

 

Taller Héctor Barroso fue fundado por Héctor Barroso en el año 2011 en la Ciudad de México, México. El trabajo de Taller Héctor Barroso busca generar propuestas arquitectónicas que se enraízan en su entorno, aprovechando los recursos naturales propios de cada lugar: la incidencia de la luz y de la sombra, la vegetación circundante, los accidentes geográficos y los materiales y métodos constructivos del sitio. Así, la arquitectura emerge en armonía con el sitio, generando espacios con contenido emocional que evoquen a la memoria, resaltando la cualidad habitable del ejercicio arquitectónico.


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