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Una Conversación con Gustavo Utrabo, por Amin Taha

Amin Taha Entrevista Gustavo Utrabo

Una Conversación con Gustavo Utrabo

Amin Taha

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Amin Taha: Gustavo, tú y yo nos conocimos a raíz del viaje que como miembro del jurado del Premio RIBA Internacional hice a Brasil en 2018 para visitar y evaluar el Hogar Juvenil en Canuanã, proyecto que resultó ganador aquel año. Siendo mi primera visita a Brasil, procuraba, inevitablemente, intentar entender la cultura arquitectónica y más general del país. Y, específicamente, tu trabajo en aquel contexto. Me ayudaron nuestras conversaciones y las mantenidas con tus amigos. Recuerdo que en una de ellas me fascinó descubrir que a la mujer de uno de ellos todavía se la identificara como 'japonesa' —pese a pertenecer a la tercera generación nacida en el país—, y que este tipo de consideración se auto-aplicara incluso por los 'europeos', que podían rastrear su linaje hasta los primeros colonizadores. Obviamente, aquello me llamó la atención, supongo que por mi ingenuidad y mis demasiado infrecuentes visitas al continente americano, pero la impresión que me dio es que, en el fondo, se siguen manteniendo legados asociados a las identidades tribal-culturales.

Centrándonos en el contexto arquitectónico, me estaba acordando de la invitación cursada a Marshall Berman para dar una conferencia en Brasilia, y su comentario —luego de un breve vistazo al trazado de la ciudad cuando la sobrevoló en avión—, de que el planeamiento de la ciudad le parecía una imposición inflexible, poco que ver con los 'ideales socialistas modernos'. Su insinuación cayó en oídos poco tolerantes a las críticas y suscitó un debate sobre el hecho de que la misma forma construida podía asociarse tanto a la ideología de derechas como a la de izquierdas, en lugar de uno sobre si el planeamiento en general y su arquitectura asociada quizás podrían considerarse patriarcales, si no coloniales, o incluso si no deberían tener ambas la suficiente flexibilidad como para tener en cuenta a sus habitantes. Así que, una vez conocido tu trabajo y pensando en tu experiencia con las comunidades rurales distantes, ¿puedo sugerir que en Brasil sea tu generación, posiblemente, la primera en apartarse de una modernidad acrítica?



Gustavo Utrabo: Es interesante que traigas a colación Brasilia y aquel comentario de Marshall Berman. Digo esto porque tanto Canuanã, el proyecto que tuve el placer de mostraros, como la propia ciudad de Brasilia existen en una condición territorial bastante específica en Brasil, no sólo en cuanto se refiere a su propio bioma, también en cuanto a su emplazamiento geopolítico o a su ocupación histórica. Por ejemplo, el reciente desarrollo del estado de Tocatins (fundado en 1988, y en el que se sitúa el Hogar Juvenil) responde a la voluntad política por ocupar el interior del país, un empeño que tuvo como máximo exponente la construcción de Brasilia en los años cincuenta. Esta voluntad de ahora por dirigir la mirada en una dirección opuesta al mar es, como digo, un impulso reciente en la historia brasileña que, pese a haber sido ensayado previamente con aquel traslado de la capital nacional a Brasilia, apenas se había materializado. Lo interesante de aquella transferencia fue dar carta de naturaleza a un cambio en la estética ligada al poder, antes ecléctica y ahora moderna. Aún así, en ambos casos, se prestó muy poca atención a las culturas existentes, haciendo inviable cualquier tipo de ocupación no ligada a una imagen de progreso. A causa de este enfoque y del escaso valor concedido a cualquier preexistencia, las ocupaciones de estos territorios han sido, y lo son aún, bastante truculentas y devastadoras. Cuando uno camina por estos lugares enseguida se da cuenta que la modernidad esperada en la meseta central brasileña nunca aconteció (largas avenidas cruzan inmensidades aún sin ocupar) y que el resultado es un vasto territorio segregado y de difícil acceso, en algunos casos, condenado al fracaso como apuntó Marshall Berman.

En relación a tu pregunta, no sabría decir si pertenezco o no a la primera generación de arquitectos brasileños que se aparta de una modernidad acrítica, pero sí te diría, con certeza, que por la distancia que me separa de ese momento histórico y por mi propia formación (menos sesgada por ciertos dogmas) me siento con mayor libertad a la hora de ensayar otros enfoques, que entiendo son fundamentales, dadas las reiteradas respuestas arquitectónicas que se siguen proponiendo por aquí.

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© 2021 EL CROQUIS S.L. Edición digital: ISSN 2174-0356


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